Poner límites: tareas y horas de más
- Las tareas son las que se acordaron: si se añaden, se renegocian horas o tarifa, no se absorben.
- Una hora de más es una hora que se paga al menos como la ordinaria o se compensa con descanso; y hacerla es voluntario.
- El límite se pone por escrito, en la mensajería del tablón, con tono tranquilo y una propuesta concreta.
De dónde salen casi todos los conflictos
Rara vez es una discusión grande. Es un goteo: un día te piden que planches «solo estas camisas», otro que te quedes «diez minutos» porque llegan tarde, otro que limpies el horno «ya que estás». Ninguna es grave por sí sola; lo grave es que, al cabo de dos meses, trabajas cuatro horas y cobras tres, y ya no sabes cómo decirlo sin que suene a queja.
La solución es tener claro qué se acordó, qué dice la norma cuando se sobrepasa y cómo decirlo por escrito antes de que el goteo sea un charco.
Tareas fuera de lo acordado
La regla es simple: lo que no estaba en la lista no está incluido en el precio. Puede entrar, claro, pero como un acuerdo nuevo, con sus horas o su tarifa. Y hay tareas que ni siquiera son «más limpieza», sino otro trabajo:
- Plancha. Es una franja aparte, con su tiempo propio. Media hora de plancha es media hora que no se limpia.
- Ventanas por fuera, horno, campana, armarios por dentro. Son limpieza a fondo, no mantenimiento: se acuerdan como visita extra o como horas extra ese día.
- Cocinar, hacer la compra, cuidar de niños o de mayores. Son tareas distintas, con otra responsabilidad. Puedes ofrecerlas, pero nunca como parte de «limpiar».
La forma de convertir una petición en un acuerdo es traducirla a tiempo: «El horno y la campana son una hora más. ¿Lo hago la semana que viene y ese día son cuatro horas en vez de tres?» Así no dices que no: dices cuánto. La lista que conviene cerrar desde el principio está en qué preguntar antes de aceptar un trabajo.
Horas de más: lo que dice la ley
El Real Decreto 1620/2011, que regula el empleo de hogar, fija en su artículo 9 una jornada máxima de 40 horas semanales de trabajo efectivo, un descanso mínimo de 12 horas entre jornadas y 36 horas seguidas de descanso semanal. Y en cuanto a las horas extraordinarias, remite al artículo 35 del Estatuto de los Trabajadores, que dice tres cosas que conviene saberse:
- Hacer horas extra es voluntario, salvo que se haya pactado otra cosa.
- Cada hora extra se paga no por debajo del valor de la hora ordinaria, o se compensa con descanso equivalente dentro de los cuatro meses siguientes.
- Hay un tope de 80 horas extraordinarias al año.
En el trabajo por horas la traducción práctica es muy sencilla: una hora de más es, como mínimo, una hora más a tu tarifa. Los «diez minutos» de cada semana son cuarenta al mes; no es tacañería contarlos, es que la norma los cuenta.
Tu tarifa no puede bajar de 9,55 € brutos por hora en 2026, y las horas que haces deberían ser las que constan en tu alta: en tus derechos como empleada de hogar está el resto.
Cómo decirlo por escrito
Por escrito, en la mensajería del tablón, por dos razones. Queda: la Seguridad Social recuerda que el contrato debe ser escrito si el trabajo dura más de cuatro semanas, y a menudo los mensajes son lo único que existe. Y escribir te obliga a ser concreta, y lo concreto se acepta más fácil que lo vago. Tres mensajes que funcionan:
- Tarea nueva: «Lo del horno lo hago encantada, pero es una hora más. ¿Lo dejamos para el jueves y ese día son cuatro horas?»
- Hora de más: «Hoy he salido a las 13:40 en vez de a las 13. Lo apunto como 40 minutos extra a la tarifa de siempre, ¿de acuerdo? Si va a pasar más veces, mejor subimos a 3,5 horas fijas.»
- Recordar el acuerdo: «Repaso lo que tenemos: martes y jueves, 3 horas, limpieza general sin plancha, productos vuestros. Si queréis cambiar algo, lo hablamos y lo dejamos aquí escrito.»
El tono: sin reproches, sin adjetivos y con una propuesta al final, para que sea fácil decir que sí.
Cuándo el límite es irse
Si cada semana hay tareas nuevas que no se pagan, si las horas de más se dan por hechas, si al plantearlo la respuesta es que «otras lo hacen sin problema», el problema no es tu forma de decirlo. Y si además no te han dado de alta, ya no es una casa difícil: es una relación que no cumple la norma. En ese caso, mira las ofertas de limpieza de tu provincia con calma, y recuerda que tener varias casas es justo lo que hace que perder una no sea un drama.
Tu perfil aquí es tuyo: pones tu tarifa, tus tareas y tus horas, y las familias te escriben sabiéndolas. Es la mejor forma de que los límites estén puestos antes de que haga falta ponerlos. Publicar tu perfil es gratis.
Esto es información general para ayudarte a entender tu situación, no asesoramiento jurídico. Los importes y las condiciones los fijan la Seguridad Social y el BOE y cambian cada año.
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Preguntas frecuentes
¿Me pueden obligar a quedarme media hora más?
No. La norma del empleo de hogar remite al Estatuto de los Trabajadores en horas extraordinarias, y ahí son voluntarias salvo que se hayan pactado. Si te quedas, esa media hora se paga o se compensa con descanso; lo que no cabe es que no cuente.
Me piden que además cocine o cuide del niño «un ratito». ¿Es lo mismo?
No es lo mismo ni se cobra igual. El cuidado de personas es otra tarea, con otra responsabilidad, y no entra en «limpieza» por mucho que sea un rato. Puedes aceptarlo, pero como un acuerdo nuevo: horas, tarifa y por escrito.
¿Y si no tengo contrato por escrito?
La Seguridad Social recuerda que, si el trabajo va a durar más de cuatro semanas, las condiciones deben reflejarse en un contrato escrito y firmado; y sin escrito la norma presume la relación indefinida y a jornada completa. Que no haya papel no te deja sin derechos: te deja sin prueba. Por eso conviene que lo acordado esté al menos en los mensajes.
¿Cómo lo digo sin que me echen?
Con hechos y con una propuesta: «hoy han sido 3 h 40 en vez de 3; ¿lo dejamos en 3,5 h fijas desde la semana que viene o quito la plancha?». Una familia razonable lo entiende. La que no, iba a ser un problema de todas formas, y mejor saberlo pronto.