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Productos de limpieza: quién los pone y cómo se acuerda

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La costumbre: los pone la familia

En el servicio doméstico por horas la regla no escrita es sencilla: la familia pone los productos y los utensilios, y la limpiadora pone el trabajo. Es lo que aparece en la mayoría de los perfiles de este tablón y lo que dan por hecho casi todas las profesionales cuando te escriben. Tiene lógica: nadie quiere cruzar la ciudad con una fregona, y cada casa tiene sus suelos, sus encimeras y sus manías.

Eso no significa que no se pueda acordar lo contrario. Significa que si no decís nada, ella espera encontrar en tu casa lo que necesita para trabajar. Y la primera visita en la que no hay ni bayetas ni producto para el baño es una visita perdida.

El kit básico que tiene que haber en casa

No hace falta gastar mucho, pero sí tener lo esencial y a mano. Un armario de limpieza razonable para un piso incluye:

Tres cosas que se agradecen y que casi nadie prevé: una aspiradora que funcione de verdad, un cubo con escurridor y bayetas de microfibra en vez de trapos viejos. Cambian más el resultado que cualquier producto caro.

Y una cuarta que sí cuesta dinero pero se nota cada semana: reponer antes de que se acabe. Un producto a medias no limpia a medias; obliga a improvisar con otro que no es para esa superficie. Ten siempre uno de repuesto de lo que más se gasta, que suele ser el del baño y el de los suelos.

Si prefieres que los traiga ella

Algunas profesionales trabajan con sus propios productos, sobre todo las que hacen limpiezas a fondo o limpiezas puntuales, y hay familias que lo prefieren porque no quieren pensar en ello. Es legítimo, y tiene un coste: ella está pagando el material y cargándolo entre casas. Lo razonable es que se refleje en el precio, bien con una tarifa por hora algo más alta, bien con un importe fijo mensual acordado.

Para hacerte una idea de dónde está el precio por hora en tu zona y cuánto margen tiene subir por este concepto, mira la guía de precios de tu provincia. En ciudades como Barcelona, donde la banda ya es alta, la diferencia por productos suele ser pequeña en proporción.

Lo que hay que dejar acordado

Es una conversación de dos minutos si se tiene al principio y una fuente de malestar si se deja para luego. En el mismo mensaje en el que cerráis horas y tareas, añade una línea sobre los productos:

  1. Quién los pone y, si los pones tú, dónde están y qué se usa para cada cosa.
  2. Qué no quieres que se use: si tienes suelos de madera, mármol o encimeras delicadas, dilo. Un producto equivocado en una superficie cara sale más caro que un año de limpieza.
  3. Cómo se avisa cuando algo se acaba: un mensaje por la mensajería del tablón vale, y así queda escrito.
  4. Los guantes y la seguridad: los productos con los que va a trabajar los conoces tú. Desde noviembre de 2025 los hogares empleadores tienen además que evaluar los riesgos del domicilio (Real Decreto 893/2024, con la herramienta gratuita de Prevención10), y los productos químicos son uno de ellos; lo contamos en la guía de alta paso a paso.

Cómo afecta al precio por hora

Con los productos puestos por la familia, la tarifa es la que veas en el perfil, sin más. Con los productos puestos por ella, cuenta con un pequeño suplemento; no hay una cifra fija porque depende de cuántos usa y de cuántas casas los reparte. Lo que no cambia en ningún caso es el suelo: por hora no puede cobrar menos de 9,55 € brutos en 2026, traiga o no traiga su lejía.

Si ya sabes cómo lo quieres, ponlo en la oferta. «Productos en casa» o «trae sus productos» son dos palabras que ahorran la mitad de las preguntas. Publica tu oferta con ese detalle, junto a las horas que necesitas: para calcularlas tienes la guía de cuántas horas de limpieza necesita tu casa.

Esto es información general para ayudarte a entender el trámite, no asesoramiento jurídico. Los importes y las condiciones los fija la Seguridad Social y cambian cada año.

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Cómo funciona MiLimpiadora

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio que los ponga yo?

No hay una norma que diga quién compra la lejía. Es una costumbre del sector y, sobre todo, un acuerdo entre vosotros. Lo que sí es tuya es la seguridad de tu casa: los productos que se usan en ella los conoces tú.

Ella trae sus productos. ¿Le pago más?

Es lo habitual y lo justo: está gastando su dinero en material y cargándolo de casa en casa. Muchas profesionales que trabajan así lo reflejan en su tarifa por hora, y otras prefieren un pequeño importe fijo al mes. Cualquiera de las dos vale si está acordado.

¿Qué pasa si se acaba algo a mitad de limpieza?

Acordad desde el principio cómo se avisa: un mensaje cuando quede poco de algo evita la visita en la que no se puede fregar. Es una de esas pequeñas reglas que ahorran discusiones.

¿Puedo pedir que use productos ecológicos o sin olor?

Claro, es tu casa. Solo tienes que comprarlos tú y decírselo al principio, porque cambia el tiempo que tarda: algunos productos suaves piden más frotado o más pasadas.